Cuando comparamos el rendimiento escolar de diferentes países, suele destacar el alto rendimiento de los estudiantes en países como China, Corea del Sur o Japón. Todos estos países tienen en común un sistema educativo similar, en el que las exigencias son altas y la enseñanza inflexible.
Por otro lado, también destacan sistemas educativos como el finlandés, que a pesar de haber reducido sus horas lectivas y flexibilizado el aprendizaje de sus alumnos, ha demostrado tener una gran efectividad en el rendimiento de sus alumnos, a la vez que los alumnos tienen tiempo libre para realizar actividades personales. Es por eso que se plantea la pregunta ¿Realmente es buena idea fomentar la cultura del esfuerzo? Esta fue la pregunta valorada por nuestro grupo durante la clase de hoy.
En mi opinión, se debe seguir fomentando la cultura del esfuerzo, aunque con límites para evitar llegar a sistemas en lo que lo único que importa y es valorado es el resultado. ¿Por qué?
- En primer lugar, considero que el fomento del esfuerzo es necesario para avanzar como sociedad. Si nadie se siente motivado a realizar un esfuerzo para conseguir algo, caeremos en la mediocridad, únicamente realizaremos las actividades mínimas para permanecer en el estado actual.
- Por otro lado, si se elimina el requisito del esfuerzo para obtener recompensas, estas dejan de tener valor, ya que todo el mundo las puede conseguir en cualquier momento, eliminando también la meritocracia. ¿Por qué me voy a sentir orgulloso por haber conseguido algo, si todo el mundo lo puede conseguir?
- Sin embargo, considero que no se debe valorar únicamente el resultado, ya que en ocasiones, el nivel de esfuerzo realizado por una persona que no consigue algo puede ser muy superior al de una persona que sí lo consigue, ya sea por las capacidades de esta persona, o bien por sus circunstancias personales. ¿debería la persona que se esfuerza más conseguir al menos el mismo resultado que la que se esfuerza menos? Si bien hay resultados que se tratan de resultados binarios como un examen, en el que (a grandes rasgos) un alumno aprueba o suspende, siempre se puede considerar la evolución de su rendimiento a lo largo del tiempo, el esfuerzo invertido en otras actividades relacionadas, o incluso el potencial margen de mejora a la hora de tomar una decisión final.
- Este fomento del esfuerzo en el que no solo se tiene en cuenta el resultado final también puede ayudar a reducir la sensación de motivación. Si un alumno que se esfuerza en una asignatura se queda rozando el aprobado en el examen y por ello suspende la asignatura, posiblemente se desmotive, piense que el esfuerzo invertido no ha servido para nada, y en futuras ocasiones se prepare únicamente para aprobar el examen. Sin embargo, si este alumno aprobase la asignatura (con la correspondiente aclaración de que se ha debido a su esfuerzo y no solo al resultado final), será más fácil que este alumno mantenga el nivel de esfuerzo y que tal vez sus resultados mejoren en el futuro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario